Un poco de historia
Blanca Altable y Javier Ortega coincidieron en Madrid el verano de 2007. Ese año Blanca acudía al fiddle camp que Alasdair Fraser impartía regularmente en la isla de Skye (Escocia). Javier había conocido a Alasdair a raíz del mítico concierto que dio con su grupo Skyedance en Burgos, años atrás. Debatiendo sobre inquietudes culturales y vitales, surgió la feliz idea de proponerle hacer un campamento en España, extendiendo la tradición iniciada en su tierra natal, Escocia, y continuada en California, su tierra de adopción.
A su regreso de Escocia, Blanca trajo noticias sorprendentes: a Alasdair le había gustado la idea y había que ponerse manos a la obra. Los miembros del primer Crisol Team buscaron un emplazamiento para poner en marcha tan singular aventura; un lugar tranquilo donde la naturaleza y el agua tuviesen un papel relevante y que pudiese acoger a un grupo numeroso de personas dispuestas a aprender y tocar música a lo largo de una semana. Encontraron el albergue Foratata, en Sallent de Gállego (Huesca), que acogió la celebración del primer Crisol de Cuerda Tradicional entre el 13 y el 18 de Julio del 2008. De esta manera, bajo la dirección conjunta de Alasdair y la cellista Natalie Haas, su compañera de escenario, nació una experiencia sin antecedentes similares en la península.
En posteriores ediciones hemos tenido nuestro campamento en el Albergue de Arija (Burgos, 2009 y 2010) y finalmente en la Granja Escuela de Arlanzón, que desde 2011 es nuestra casa y que ha acogido ya a centenares de músicos de todos los rincones del mundo. Aquí hemos podido aprender de algunos de los músicos más brillantes del panorama folk nacional e internacional, como Tony McManus (Escocia), Lena Jonsson (Suecia), Jean-Michel Veillon (Bretaña), Zoë Conway y John McIntyre (Irlanda), Tatiana Hargreaves y Casey Driessen (EEUU), Arkaitz Miner y Juan Arriola (Euskadi), Lisardo Prieto y Luis Nicolás (Asturias), Begoña Riobó y Xosé Liz (Galicia), Chuchi Cuadrado y Blanca Altable (Castilla), o Marta Roma (Cataluña), entre tantísimos otros.
En todo este tiempo Crisol ha ido evolucionando, expandiendo su espíritu y llegando a cada vez más músicos con hambre de tocar y compartir. En 2025, Alasdair cedió el relevo para que su hijo Galen tomase las riendas del proyecto con una ilusión y energía renovadas. Algunos alumnos han pasado a ser maestros. Otros que empezaron a venir de niños ahora han grabado sus propios álbumes y ganado premios Grammy’s. Se han fraguado grupos y han surgido proyectos que han cruzado océanos y trascendido fronteras. Pero, sobre todo, Crisol ha dejado huella en muchísimas personas.
Por ello, los miembros actuales de la organización no podemos estar más agradecidos a todos aquellos construyeron esta comunidad y la hicieron florecer a lo largo de los años.
